Warning: Use of undefined constant ICL_LANGUAGE_CODE - assumed 'ICL_LANGUAGE_CODE' (this will throw an Error in a future version of PHP) in /usr/home/delapiel.es/web/wp-content/themes/jupiter-child/functions.php on line 27
Home > BLOG > Cómo hidratar la piel seca

Cómo hidratar la piel seca

La piel seca es una condición de la piel que se da cuando su escudo protector está debilitado. Este escudo está formado por la capa de células más externa de la piel, los corneocitos, y los lípidos epidérmicos que las rodean. (¡Ojo! Estos lípidos son grasas, pero son diferentes de las que producen el acné). Gracias a esta capa protectora, el agua queda retenida en la piel, además de protegernos de toxinas, bacterias y otras agresiones externas. Por lo tanto, cuando esta barrera está alterada durante algún tiempo puede dar lugar a la piel seca.

¿Cómo sé si tengo la piel seca? En general, las personas que tienen este tipo de piel se quejan de sentir la “piel tirante” sobre todo después de lavarse con jabón. En algunos casos pueden aparecer rojeces derivando en picor y descamación. En el peor de los casos, pueden llegar a aparecer grietas e incluso sangrado. Por lo tanto, es importante poner atención en el cuidado de nuestra piel ante la mínima señal de piel seca, y así evitar que derive en algo peor.

Como podéis imaginar, un cuidado de piel seca va más allá de la hidratación. Es importante recuperar el agua, pero también restaurar la epidermis para que ese agua no se vuelva a perder.

¿Cómo conseguiremos una hidratación efectiva de la piel seca? Teniendo en cuenta dos objetivos: hidratación y nutrición de la piel.

– Hidratar. Los productos que hidratan ayudan a retener el agua en la piel. Algunos tienen la función de hidratar desde el momento que se aplican, como los humectantes. Estos ingredientes, como el ácido hialurónico, retienen el agua en su estructura proporcionando una capa protectora de hidratación. Son ingredientes de acción instantánea, por lo que hay que aplicarlos a diario y ser muy constantes en su uso.

– Nutrir. Los productos que nutren la piel tienen como objetivo recuperar su barrera protectora. Contienen ingredientes que restauran la composición de esos lípidos epidérmicos que evitan que nuestra piel se deshidrate. Podemos decir que contribuyen con una hidratación a largo plazo. Algunos de estos ingredientes son el colesterol (y su derivados) las ceramidas o los ácidos grasos libres como el ácido linoleico o el araquidónico. También pueden ayudar a esta reparación algunas sustancias emolientes, que son ricas en lípidos y aportan flexibilidad y suavidad a la piel, como los aceites vegetales.

Entonces, ¿cuál de los dos productos debo usar?
Sin lugar a duda, ambos son altamente recomendables. Se complementan perfectamente entre sí. Y se conseja combinar ambos productos para una reparación más exhaustiva de la piel. El componente hidratante se puede aplicar en forma de ampollas o serums, que contienen los ingredientes más concentrados y suelen mostrar una mayor eficacia. Los componente nutritivos puede estar incluido en la formulación de tu crema de día y noche.

De forma que, una buena rutina para hidratar una piel seca consta de 3 pasos principales:

  1. Limpiar. Lava la cara con agua tibia y utiliza jabones o limpiadores suaves. Aplica pequeños toques con una toalla limpia para evitar frotar al secar.
  2. Hidratar. Utiliza productos con ingredientes hidratantes para recuperar de forma inmediata el agua en tu piel. Por ejemplo, ampollas o serums que contengan ácido hialurónico, proteoglicanos o colágeno.
  3. Nutrir. Recupera la barrera protectora de tu piel con una crema hidratante que contenga ingredientes activos como ceramidas, derivados de colesterol o ácidos grasos como el ácido linoleico. La presencia de aceites vegetales también puede aportar un extra de suavidad y acción calmante. Estos aceites pueden ser muy beneficiosos cuando la piel está excesivamente sensible por una deshidratación prolongada.

Puedes realizar esta rutina tanto por la mañana como por la noche. Y recuerda que, durante el día, tu crema hidratante debe contener algo de protección solar. ¡También en invierno!

Es importante tener en cuenta que, con una piel seca, hay que prestar atención en algunos detalles de nuestras rutinas para evitar un deshidratación excesiva:

  • ¡Evita el agua caliente! Reseca mucho la piel.
  • Aporta hidratación extra ante los climas extremos. El frío debilita la barrera protectora de la epidermis. Y una exposición excesiva al sol de verano puede deshidratarla.
  • Intenta evitar los cosméticos con alcohol porque pueden producir una evaporación excesiva.
  • Bebe mucha agua, porque la hidratación del cuerpo también se refleja en tu piel.